¡Felicidades, EdC!

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Hoy se cumple el 23º aniversario de la Economía de Comunión, lanzada el 29 de mayo de 1991 en Brasil por Chiara Lubich

por Luigino Bruni

Brasile 91 036 CSC ridOtro año más hemos llegado a nuestro “cumpleaños” y hemos llegado con vida. Estamos inmersos, como todos, en las contradicciones y en las crisis de nuestro tiempo, pero estamos vivos, nosotros y la EdC. Seguimos viviendo, creyendo, esperando y amando. En los momentos difíciles (la crisis sigue azotando con fuerza a muchos países y a millones de personas), es cuando la presencia de la EdC asume un valor grande y concreto. Por una parte, la EdC es una respuesta a todos los que acusan a las economías con motivaciones ideales de utopía (la EdC existe, es un lugar y por tanto no es u-topía, no-lugar), y por otra parte, es una respuesta al cinismo de los que ya no creen en nada y hacen todo lo posible para que quienes todavía creen dejen de hacerlo.

Hoy el primer pensamiento y el primer agradecimiento es para Chiara, que nos dejó la EdC en herencia, después de haberla inventado por amor a los pobres y de haberla cuidado y guardado durante tantos años.

La EdC vivirá muchos años si nosotros no dejamos de creer, esperar y amar; si no nos olvidamos del fin para el que nacimos, que no es hacer empresas más éticas sino mostrar un mundo sin miseria y por ello fraterno. La empresa ética no es más que el primer paso de un viaje que sólo acabará cuando “todos sean uno”, es decir, más allá del horizonte de nuestro tiempo.

Hoy estamos llamados a dar más estructura y a consolidar los Parques empresariales y las Asociaciones nacionales, a potenciar los proyectos de desarrollo y la formación (sobre todo de los jóvenes). Pero sobre todo estamos llamados, todos y cada uno de nosotros, a creer más (que la EdC es posible) a esperar más (que todos están llamados a la comunión) y a amar más (a todos, pero especialmente a los pobres y a los jóvenes). Y también a agradecer, a darnos las gracias unos a otros y a seguir libres nuestro camino.

¡Felicidades, EdC! Felicidades a todos vosotros, empresarios protagonistas, a todos los demás actores y a todos los amigos que, gracias a Dios, cada vez son más numerosos.