Escudo fiscal, condonación ineficaz

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El anuncio del ministro Tremonti vuelve a abrir la discusión sobre la utilidad real de este instrumento

Escudo fiscal, condonación ineficaz

por Vittorio Pelligra
publicado en Città Nuova n. 15/2009

En un conocido artículo publicado en 1986 por el Wall Street Journal, dos economistas norteamericanos,  Barro y Stockman, explicaban a sus lectores que la única condonación que podría funcionar eficazmente sería la última. Si los evasores supieran que llegaría una condonación posterior, tal vez algunos años después, ¿por qué habrían de decidir aceptar la de hoy? Quizá porque el gobierno promete que, después de esta condonación, se producirá en endurecimiento de las penas, un aumento de los controles y que nunca más habrá otra amnistía fiscal.

¿Son creíbles estas promesas? Como palabras que se lleva el viento. Este es un problema que los economistas conocen muy bien. Se llama “incoherencia temporal”. En pocas palabras, significa que yo hoy hago una promesa y, si tú te la crees, mañana cambiaré de idea. El 11 de noviembre de 2005 el entonces Ministro de Hacienda, Giulio Tremonti, prometía solemnemente que en Italia no habría más amnistías fiscales. Hace unos días, el 16 de julio de 2009, el Ministro de Economía, Giulio Tremonti mostraba a la prensa los detalles de la nueva amnistía fiscal, que beneficiará no sólo a quienes se hayan llevado ilícitamente capitales al extranjero sino también a quienes hayan cometido delitos como quiebra fraudulenta, falsedad  de balance, receptación y blanqueo ¿Qué ha sido de las promesas? A lo largo de estos años, la evasión ha aumentado y las penas se han reducido. También la cuota que se aplica a los capitales que regresen a Italia ha bajado el 5% con respecto a la primera hipótesis, que era del 7%.

Entonces, ¿por qué se sigue condonando? ¿Es que, a pesar de todo, las amnistías fiscales funcionan? No. El Tribunal de Cuentas ha publicado recientemente un estudio que pone en evidencia que en la última, la de 2003, los evasores evadieron incluso lo condonado. El resultado: se ingresaron 5.000 millones de euros menos de los previstos. Según estas cuentas, la probabilidad de que esta nueva condonación sea mejor, es prácticamente nula.

Pero no debe descuidarse otro aspecto. Una economía no funciona sólo cuando hay cantidad de empresas y capitales financieros. Hace falta también una cultura que sostenga, con valores y normas sociales, el funcionamiento del sistema. Transparencia, confianza y seguridad jurídica son algunos de estos pilares.

La crisis económica que estamos viviendo nos explica dolorosamente que las decisiones que debilitan de alguna manera estos pilares necesariamente van a producir efectos negativos a medio y largo plazo, más allá de los efectos inmediatos. Entonces, preguntémonos: ¿cuántos euros de mayor evasión futura nos costará cada euro traído a casa hoy mediante la condonación?