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Cuando también en las finanzas se ablanda el corazón

Una historia ejemplar en pleno corazón del sistema financiero. Gary Gensler y la transparencia en el mercado de derivados.

por Alberto Ferrucci

publicado en Città Nuova.it el 02-01-2013

Finanza_Cuori_ridA partir del 1 de enero de 2013, los productos financieros derivados contratados en Estados Unidos, los llamados "swaps", deberán ser registrados ante el órgano de control del sector financiero, la Commodity Future Trading Commission (CFTC). Se trata de una auténtica revolución: a partir de ahora los bancos que operen en los Estados Unidos deberán comunicar el importe y las partes firmantes de todos los contratos de los productos derivados que se utilizan para cubrir el riego de las propias inversiones o endosar el riesgo de inversiones ajenas.

La norma afecta a unos productos financieros cuya difusión se había centuplicado a causa de la suspensión de la ley "Commodity Futures Modernisation Act" por la administración Clinton, que eliminó todas las reglas para contratarlos e hizo posible el rápido crecimiento del enorme “tumor” de las hipotecas subprime y los CDS vinculados a ellas, que después de favorecer en occidente un desarrollo económico drogado, nos hicieron caer en una crisis de la que todavía no hemos salido.

Al convertir en “contratos privados” lo que eran apuestas sobre la marcha de los mercados financieros, éstos quedaban excluidos de cualquier registro público y con ello se escondía su potencial riesgo para los balances de los bancos, que podían aumentar los beneficios asumiendo nuevos riesgos sin tener que aumentar el capital; confiando en que en ningún caso se les permitiría quebrar (riesgo moral).

Cuando, por el contrario, se dejó caer por 700.000 millones de dólares a Lehman Brothers, la confianza de los bancos se evaporó: al no conocer los riesgos escondidos en los contratos privados de sus colegas, dejaron de prestarse dinero entre sí, bloqueando los préstamos interbancarios y reduciendo la financiación a la economía real. Aun sacrificando rentabilidad económica, los bancos depositaron sus excedentes de tesorería en el Banco Central, el único en disposición de proporcionarles la liquidez que les faltaba.

En consecuencia, el tipo de interés de los préstamos entre bancos, el famoso LIBOR, usado para establecer las cuotas de muchas hipotecas, dejó de ser el valor medio del tipo de intercambio efectivo y se convirtió en un arma de los veinte grandes bancos encargados de definirlo.

La “ley de modernización del sector financiero”, después de haber permitido a Bill Clinton figurar durante años como un gran presidente, en realidad creó un desastre. Durante su primer mandato Obama la modificó, pero a la vista de la “distracción” que había demostrado la Comisión CFTC con respecto a los grandes bancos, no podía darse por supuesto que fuera ejecutiva.

Más aún, cuando se nombró responsable de la CFTC a Gary Gensler, que tenía un pasado de 18 años en el banco Morgan Stanley y fue llamado al gobierno por su ex jefe en el banco Robert Rubin, convertido en Ministro del Tesoro. Cuando se dejó sin efecto la “Ley de Modernización”, Gensler era subsecretario del nuevo Ministro del Tesoro Larry Summers.

Pero los acontecimientos de la vida a veces son imprevisibles. Lo cuenta la revista TIME en el artículo "el policía del dinero" de la periodista económica Rana Foroohar: la mujer de Gensler, que era pintora y le había dado tres hijas, enfermó de cáncer en 2006 y murió tras unas vacaciones en familia pasadas en Londres. La separación fue desgarradora para su esposo, que guarda en el corazón la última sonrisa de ella, ya desde la camilla.

Tal vez por tener el corazón enternecido por esta experiencia, Rana define ahora a Gensler como "un regulador renacido". Casi como distinguiendo los valores, Gensler ha decidido no vivir en Nueva York, en el corazón de las finanzas mundiales, sino en Cleveland, en la casa llena de cuadros de su mujer, junto a sus hijas adolescentes a las que él mismo cuida. Tal vez ellas le recuerdan a todos los jóvenes cuyo futuro pueden comprometer sus viejos colegas si se les permite repetir comportamientos sin escrúpulos.

En efecto, en estos últimos años, después de haber hecho una abierta autocrítica por la ley de modernizaciónestá usando su conocimiento del sector y sus talentos personales de notable matemático, para el bien común, convirtiéndose en un implacable perseguidor de banqueros deshonestos. Bajo su dirección, la Comisión CFTC ha descubierto que el gran banco HSBC permitía el reciclaje del dinero procedente del crimen y le ha impuesto una multa de 1.900 millones de dólares. Las investigaciones de la CFTC también han permitido encontrar en los emails y llamadas telefónicas entre empleados de grandes bancos, pruebas de los acuerdos encaminados a manipular el LIBOR. Esto le ha permitido abrir las puertas de las cárceles federales a operadores deshonestos y acordar multas de casi 500 millones de dólares con Barclays y próximamente con USB y Citygroup. Ha encontrado la forma de multar con el mismo importe a JP Morgan por manipular el mercado de futuros. Es una pena que todas esas multas no vayan a parar directamente a quienes han sufrido los efectos de estas manipulaciones.

Gensler, con este comportamiento, por supuesto no se ha ganado amigos, pero todos estos hechos son una prueba de que para cambiar el mundo y abrir brecha incluso en el más robusto y consolidado muro de intereses, basta ablandar el corazón de las personas.

 
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