ARCHIVO DE ARTÍCULOS

Idioma: ESPAÑOL

Bruni: contra la crisis, empresas más responsables

 

‘Cuando las dificultades son pasajeras las empresas no pueden socializar las pérdidas. Despedir es la forma más fácil de recortar costes, pero no es la única.’

Bruni: contra la crisis, empresas más responsables

por Marco Girardo
publicado en Avvenire el 2/02/2010

Defender hoy el trabajo supone « reafirmar el principio personalista ». Remachar que  « la persona y el trabajo sieguen siendo el corazón de cualquier sistema económico ». Incluso en estos tiempos, cuando « la tecnología está omnipresente y el capital es cada vez más inmaterial », hasta el punto de decretar el dominio de las tecno-finanzas sobre la economía real. Por eso Luigino Bruni, profesor de economía política en la Universidad Bicocca de Milán, encuentra que las palabras pronunciadas por Benedicto XVI durante el Angelus en defensa del empleo están « perfectamente en línea con la concreción de su magisterio » y son « importantes en la fase de crisis que estamos atravesando ».

El Papa anima a «hacer todo lo posible por proteger y aumentar el empleo». ¿Por qué dice, como economista, que esta invitación está en línea con el pensamiento de Benedicto XVI?
Porque todos sus escritos están marcados por el principio personalista. Y esto vale también para el trabajo. El capital humano es el primer capital en términos ontológicos y éticos antes incluso que económicos. Hoy hay que defender esta primacía de la persona más que nunca.

El Papa ha descendido al detalle, citando dos casos concretos, «dos realidades italianas difíciles» como Termini y Portovesme. ¿Le sorprende esta concreción?
Benedicto XVI entra a menudo en la vida diaria concreta. La vida y la muerte están en las decisiones de cada día, decisiones que tienen que ver con la sociedad y con la familia, pero también con el trabajo. Es fundamental volver a poner en el centro del debate – incluso del debate eclesial – este concepto.

No hay nada más concreto que la respuesta de una empresa que considera que sus instalaciones son improductivas. Hay que cerrar para sobrevivir, dice la empresa. O trasladarse a otro lugar. ¿Es esta la única respuesta posible?
Hay que distinguir entre crisis coyunturales y estructurales.

Empecemos por la primera.
Si las dificultades se deben a una crisis pasajera, la empresa no debería cerrar. Despedir es la manera más fácil de recortar costes. Pero no es la única y sobre todo no es ética.

¿Por qué motivo?
Porque hasta el año anterior esa empresa obtenía beneficios e incluso y tal vez repartía dividendos, gracias al trabajo de sus empleados. No gracias a las máquinas ni a las finanzas. Sino gracias al trabajo. Por eso la empresa no puede descargar sus pasivos sobre los trabajadores. Eso supondría privatizar los beneficios y socializar las pérdidas. La empresa tiene que asumir ese coste del trabajo que le resulta temporalmente improductivo pero que hasta ayer era rentable y lo volverá a ser mañana.

¿Y si la crisis es estructural?
Entonces la cosa cambia. Si una empresa fabrica máquinas de escribir cuando las personas usan ordenadores, no tiene muchas alternativas. Sería injusto descargar toda la responsabilidad sobre la empresa pidiéndole que siga soportando pérdidas durante largo tiempo. Destruiría riqueza y con ella también destruiría empleo.

¿Es este el caso de las empresas citadas indirectamente por el Papa?
Es el caso, por ejemplo, de las empresas que hoy sufren una fuerte competencia de los países asiáticos. Este será el reto económico de los próximos años.

¿En qué sentido?
Se ha conseguido evitar el crac financiero. Pero las empresas ya no van a contratar como antes. Como mucho se llegará al 70% de la fuerza de trabajo que había antes de la crisis. El desempleo será un grave problema durante años.

¿Quién debe intervenir en estos casos, el Estado?
En primera instancia sí, pero no es suficiente. Es necesario el consenso social. Hay que superar la visión dualista característica del paradigma económico actual, que ha contribuido a desencadenar la crisis, y que contempla un mercado libre para hacer dinero y un estado asistencialista para pagar los costes sociales. Un modelo que necesita grandes empresas que den empleo a los trabajadores, paguen impuestos y financien de esta manera el Bienestar.

Entonces la economía civil ¿es una especie de "tercera vía" económica?
La visión comunitaria supera el dualismo. Cuando consiga crecer y producir no sólo el 2% del PIB, será significativa. Ha llegado el tiempo de crear más empleo para la economía civil. Y en esto la política juega un papel fundamental.

¿De qué manera?
Estudiando un sistema que ayude a las cooperativas y asociaciones a ocuparse no sólo del cuidado de las personas sino también de medio ambiente, cultura, prevención, turismo. Hay que inventar un nuevo pacto social para que la economía civil no tenga solo la función de redistribuir recursos sino también la de crear trabajo. Este debería ser el cambio de paradigma necesario para salir definitivamente de la crisis. Volviendo a empezar desde el trabajo.

Image

ARCHIVO DE ARTÍCULOS

Idioma: ESPAÑOL

Filtrar por Categorías

© 2008 - 2021 Economia di Comunione (EdC) - Movimento dei Focolari
creative commons Questo/a opera è pubblicato sotto una Licenza Creative Commons . Progetto grafico: Marco Riccardi - edc@marcoriccardi.it